El funcionario del paro

on 28 de febrero de 2012

"¿Dijiste media verdad?, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad"; estos versos de Machado, me recuerdan a la campaña del PP, que se ha basado en engaños, omisiones y falsas expectativas.

Cuando, contraviniendo su promesa electoral, el actual gobierno promovió una subida de impuestos a los de siempre (saltándose por cierto también a los de siempre), se apresuró a decir que esta medida, era de carácter temporal. La reforma laboral, sí estaba en el programa con el que se presentó a las elecciones; pero si hubieran dicho en qué consistiría esta reforma, no les hubieran votado más que la CEOE y algún que otro psicópata o suicida. Si esta reforma está basada en la crisis que padecemos, no entiendo porqué no habría de ser también transitoria.

Con la trola de la competitividad (nunca llegaremos a ser chinos, aunque cada vez comamos más arroz) se ha garantizado a la patronal, el derecho a disponer, como en eras pasadas, libremente, de los asalariados, sus vidas y bienes.

Estos nuevos exponentes del neoliberalismo, que no sé cuántas veces más tendrá que fracasar para que sea descartado finalmente como modelo económico, eliminan y degradan a trabajadores privados y públicos, al tiempo que crean un nuevo funcionariado, el de los parados de mayores de 50 años (con su estatus garantizado de por vida), que tras haber trabajado y cotizado durante décadas, se les pone en la calle con unas monedas, y sin palmadita en la espalda siquiera.

Con calma

on 20 de febrero de 2012

Vengo muriéndome desde que tengo uso de razón, y quizás desde antes; aunque no pueda hacer precisiones al respecto. En la infancia, los síntomas eran demasiado difusos para considerarlos seriamente; te cortaban el pelo, las uñas o la paga y volvían a crecer; te decían: ¡Te vas a matar con ese patinete!, y tras varios porrazos memorables, resurgías como un ave Fénix con las rodillas en carne viva y pidiendo más.

Si te sentías morir, en el paroxismo de alguna angina o gripe virulenta entre delirios, no te daba tiempo a hacerte a la idea, y una buena mañana te despertabas con hambre y ganas de tripular una nave espacial, aunque para el cole, no estuvieras aún bien del todo. Con tantas cosas por hacer, ¿quién tiene tiempo para la fatalidad, hacer la cama o una regla de tres compuesta?

Aquella sensación de inmortalidad, ayudaba sin duda a la confusión y la esperanza. Andando el tiempo, uno se moría de ganas, de amor o de aburrimiento; pero eran muertes pasajeras, de escasa entidad, que sucumbían ante cualquier nuevo entusiasmo; esta palabra: "entusiasmo", es de origen griego y quiere decir: estar inspirado por los dioses. Los dioses pues, se encargan de las materias vitales, dejando los temas mortuorios a los especialistas del mal; aunque reclamen "in extremis" el alma de los difuntos. A esta altura, muchos pensarán que tengo un cacao considerable con las religiones, y lo asumo con toda la deportividad de que soy capaz. La cuestión es: si hubiera diezmil dioses más, o menos, ¿no nos moriríamos igual?

Creo que fue Jaime Gil de Viedma el que se percató de que "... la vida iba en serio...", cuando veía de lejos su juventud. Como todos los que, por edad o infortunio, han tenido que despedir a sus mayores y pares, los antiguos inmortales, saben que portan la semilla de una eternidad cuajada de olvido. Se hacen cautos, taciturnos, y están atentos a cualquier circunstancia que pudiera ser una grieta en sus debilitadas murallas.

Sí, es un viaje comenzado hace mucho; mas hay un punto, en el que conocemos con certeza el destino, quizás por eso es que ya no hay tanta prisa.

Guiñol se escribe con "Ñ"

on 9 de febrero de 2012

Me resulta bastante irritante el revuelo que se ha montado porque en un espacio de humor de un país vecino, se especuló con el hecho de que, la supremacía de nuestros deportistas en varias disciplinas, se debe a la utilización de sustancias para mejorar su rendimiento. Ya se sabe que la vecindad, es sinónimo de rivalidad cuando ambos vecinos se disputan el liderazgo en tal o cual campo; así, las pullas son constantes en el deporte, porque está claro quién lleva la ventaja en todas las demás cuestiones.

Tomarse este asunto como una cuestión de honor nacional, me parece sacar las cosas de quicio; desde espacios similares de humor; publicaciones satíricas y espacios deportivos (los más activos), hemos puesto a parir al mundo entero y adjudicado a tramas internacionales la obsesiva misión de perjudicar al heroico pueblo español.

La olla ya se nos fue hace mucho; desde que puedo recordar, he oído noticias como esta:

"Pese al buen juego de Gasol, Los Lakers perdieron anoche por 80-85..." (o sea, que los que perdieron fueron sus compañeros); o esta otra perla:

"El primer español clasificado fue "Z" en sexto lugar, siguiéndole en octavo y undécimo puesto nuestros compatriotas "X" e "Y"..."; y se quedan tan anchos, sin informarnos acerca de quienes consiguieron el primero, segundo y tercer puesto, ya que de eso va el deporte, de ganar. Si lo importante fuera apenas competir, no habríamos vivido tantas vergüenzas en nuestro deporte (empezando por el ciclismo)

Ahora se nos van también los garbanzos, y si fuéramos tan orgullosos del acervo patrio, deberíamos plantarle cara a Francia, Alemania y la Eurozona entera, en lugar de perder la fuerza por la bocota "nacionatonta" en encendidas diatribas chauvinistas.

HAMBRE Y CIRCO

on 4 de febrero de 2012


Panem et circensis fue la fórmula de la antigüedad para comprar, a precio de saldo, la paz social; pero todo evoluciona, y en la actualidad, se ha restringido la oferta a la mitad...¿adivináis cuál?

Para ayudar a los bancos, se han detraído recursos de las arcas públicas, poniendo en serios apuros a la educación, el soporte social y la sanidad; minimizando la inversión en investigación y desarrollo. Así las cosas, los investigadores tienen que recurrir al ingenio y el apoyo privado, mientras el inefable Ministro Wert, aseguró que respaldará la tauromaquia para "ponerla en valor". Quizás los científicos debieran potenciar alguna campaña de impacto, con la exhibición de ratoncillos sanguinolentos maltratados hasta su muerte, para ser considerados "respaldables". Constantemente se hace referencia a Europa cuando se habla de subir impuestos o empeorar nuestras condiciones de vida, como si fuera aquella, un espejo en el que mirarnos; pues bien, para la inmensa mayoría de los europeos, el toreo es un espectáculo miserable y degradante.

En sociedades ricas como las de Europa Occidental, el hambre no tiene el dramatismo que presenta en aquellos países devastados por la guerra o la sequía; entre nosotros se presenta como mala alimentación y falta de oportunidades, que prolongarán a aquella.

La gestión salvaje de los neoliberales en el hemisferio norte, ha empobrecido dramáticamente a millones de personas, que tienen que escoger entre alimentarse adecuadamente y pagar alquileres altos con sueldos de miseria o las draconianas hipotecas a las que fueron arrastrados como en el timo de la estampita.

Hemos llegado hasta aquí por desidia e individualismo (justo lo que nos han inculcado); ¿probamos otra cosa?

Pataleta

on 27 de enero de 2012

Habitualmente, cuando siento el impulso de escribir, es por un arrebato lírico-existencial; el apuntalamiento de un ligue en ciernes, o una chuleta que me ayude a volver del Mercadona sin haber olvidado lo esencial. Hoy es distinto; es la indignación que me produce el curso de los acontecimientos de la política española lo que me da por abrir la espita de la presión interna y establecer comparaciones. Hace poco leí que el capitán Schettino (el fantasma del Concordia), había conseguido el respaldo casi unánime del resto de los paisanos de su pequeña localidad, mientras era denostado por 60 millones de personas en Italia. Esto mismo pasa con Camps, Costa y sus muchachos, absueltos por un jurado popular en la causa de los trajes, tras haber dejado a la comunidad en paños menores. Recuerdo también el juicio a un abertzale, con el procedimiento del jurado popular, y con las mismas consecuencias. En aquel caso, se celebró nuevamente el juicio, porque el veredicto no se ajustaba a los deseos de los poderes, judicial y político, y la jugada en la que pretendían que el propio pueblo vasco condenara a los suyos, les salió rana. ¿Harán lo mismo esta vez?, mucho me temo que no, porque se han salido con la suya a la primera.

Paralelamente a su obstinación en sustraer a "uno de los suyos" de la acción de la justicia, se aprontan a crucificar a un juez de la acera de enfrente, como castigo y aviso a navegantes.

Marta del Castillo, Fabra, Cristina de Borbón y un largo etcétera, no son precisamente medallas en el currículo de quienes, supuestamente, imparten justicia.

He oído que el ministro de justicia está dispuesto a dar un lavado de cara a la justicia; teniendo en cuenta las últimas deposiciones de este poder público, creo que debería lavarse otra parte del cuerpo jurídico, situada en el punto opuesto.

El tiempo y los académicos

on 24 de agosto de 2011

Soñé que me devolvían todo el tiempo perdido; era una especie de gala de sábado noche, tan espectacular como kitsch. Galano y engominado, recibía entre los aplausos de los desocupados de siempre en la tribuna, una caja primorosa con tapa corredera. El clímax del show era cuando yo deslizaba la tapadera y arreciaban los gritos de júbilo. Tenía por supuesto, que agradecer a la Academia del Tiempo y a los Cronojurados, unos vejetes que igualmente peripuestos, asentían sonrientes y benévolos a cualquier acto torpe o dubitativo que yo pudiera cometer.

Creo que soñar estas cosas hablan de lo insatisfecho o inseguro que a veces me siento con respecto a mi pasado; a mis manías, como la de extraer hasta la última semilla de cualquier fruta que me coma, o alinear tanto los soldaditos en mi infancia, como los botes de conservas esta mañana.

Cuando me puse frente al micrófono, sentía que tenía que agradecer la deferencia de los académicos y la institución; el que se hubieran fijado en mí, un oscuro ciudadano que no había batido ningún récord; descubierto ningún principio activo milagroso, ni arruinado banco alguno. Frente a la sonrisa de los gerontodémicos, me animé a extraer uno de los rollos contenidos en la caja; la idea era darles las gracias, concretamente, por ese momento, y proseguir, si fuera necesario, extrayendo papiros, hasta dar una idea consistente de mi gratitud.

Desenrollé y leí en voz alta el primero del ángulo superior izquierdo (suponía un estricto orden cronológico); no estuve de acuerdo con su presencia en la caja. Tocar la guitarra para un becerro que lleva dos días muriéndose, no es perder el tiempo, y así lo dije ante todos.

Saqué un segundo "tiempo perdido": ... ¿que un día mirando peces desnudo en un lugar apartado de Ibiza es perder el tiempo?, ¡vamos hombre!. Puse la caja en el suelo y saqué un manojo con una cierta mala leche; sólo uno de aquellos cilindros en mi mano, pudo ser considerado por mí, recuperable hoy: eran vueltas y vueltas con mi coche intentando aparcar en la misma manzana donde vivía, cuando el tiempo invertido, era mayor que volver caminando desde un par de kilómetros viendo pasar la vida.

Airado, defendí la observación de las aves, el café con cigarro y minutos, o una lenta secuencia de besos desde la encrucijada al cuello, con sus correspondientes escalas, y viceversa.

No sé en realidad si desperté, o fui desposeído de un regalo inesperado por un juzgado reaccionario y aburrido. Es una suerte que no recuerde muchos de esos papeles, porque así, no tendré ningún pudor o prevención en volver a malgastar los mismos minutos que me dieran placer intrínseco.

PACTO DE NO AGRESIÓN

on 20 de agosto de 2011


El mundo y yo, hemos llegado a un acuerdo de no agresión; un pacto entre caballeros, entre uno que intenta serlo y otro que nunca lo fue. El acuerdo consiste en que, yo no quiero comerme al mundo, y el mundo, que puede intentar quererlo si le place, tiene cada día menos posibilidades de atrarerme lo suficiente para el bocado. Así las cosas, los versos:

"... ama tu jardín, riega tus rosas,

el resto es la sombra,

de árboles ajenos"

se van instalando lentamente en mi espíritu decadente.

He portado teas en el pasado, y no descarto revivir aquel ardor cuando llegue la hora; pero voy a ahorrarme los prolegómenos, al menos mientras haga tanto calor. Es muy difícil cambiar el mundo con 65º Centígrados (30 a la mañana y 35 a la tarde). No enciendo la radio por lo monotemático de la actualidad informativa y el ímpetu de las narraciones deportivas; Nat King Cole es mejor compañía que cualquier sermón o escapada a tres kilómetros de meta.

Me gustan las canciones románticas por quienes las cantan bien; por eso el Sr.Cole tiene un sitio entre Tony Bennet, Rod Stewart, o Frank Sinatra.

No soy sin embargo un sentimental, un aforismo que escuché hoy, lo explica mejor que de lo que podría hacer yo:

El sentimentalismo es el fracaso del sentimiento

Estoy de acuerdo con él, a cualquier aspecto al que se incline uno con un cierto vicio, le hurtará la espontaneidad que podría encumbrarle como sentimiento o actitud.

Hace mucho calor, creo que desvarío.