Blanquito

on 7 de julio de 2012

Mi perro era de pura raza, de pura raza canina; un mil leches blanco sucio, aspecto desastrado y maloliente, a fuer de haber sufrido todas las agresiones del desamparo durante años. Un animal abandonado es un compendio de todos los parásitos; un completo catálogo de las diferentes formas de vida que prosperan en el impío estado "natural", que cobija a los animales sin dueño. Unas plagas pueden combatirse con la sabiduría humana y una modesta inversión, otras, a las que aquella aún no han alcanzado, dejan profundas cicatrices, o lentos procesos, que acortan y estragan la vida del animal afectado. A él lo había condenado el infortunio, y a mí, unos señores trajeados que juegan al Monopoly con vidas y haciendas ajenas; la cuestión es que nos encontramos en nuestro ocaso para acompañarnos. Poco a poco nos fuimos haciendo el uno al otro, y llegamos a pertenecernos como al descuido.
Fue muy dura para ambos su agonía y muerte; pero todas estas catástrofes de bolsillo, son también un legado que ayuda a comprender, a base de coscorrones, La Naturaleza, y hasta lo sobrenatural. No creo en dioses ni fantasmas; aunque de estos haya a tutiplén hoy día, pero creo en claves personales que cimientan y delimitan creencias particulares, basadas en hechos y alucinaciones que conforman un modelo de vida tan válido como el mundo judeocristiano, el budismo Zen o el más cutre pijerío neoliberal que nos rige.
Un pajarito blanco, que nunca más volví a ver, alzó el vuelo de detrás de la tumba de mi amiguito, un día en que fui a reponer las flores silvestres de su nueva casa. Me quedé paralizado y subieron a mis ojos, unas lágrimas parecidas a las que ahora me asaltan mientras escribo; pero no son de tristeza, sino de la emoción propia de quien se sabe una cultura, una estirpe y un sentimiento ligado a otros, que pasaban por allí, y terminaron por forjar alianzas eternas. 





2 comentarios:

VeraE dijo...

Los animales de compañía entregan todo a cambio de bien poco, no como nosotros que damos un dedo y nos piden la mano hasta el codo.... Querido, ya se sabe que el lazo que más fuerte ata es el de la libertad, y como diría Sabina, "Bendita sea la boca que da besos y no traga monedas."

Siento su emoción y la abrazo, tal vez por esas flores, quizá sólo porque sí, probablemente porque hoy lo necesite.

BsoT.

Miss Lu dijo...

En todos sus escritos tiene sentencias “casuales” de una belleza extraordinaria. Da saltos ultramortales justo cuando nadie lo espera y con tal naturalidad que me deja debatiéndome entre la alegría que invade al ser partícipes de la belleza y el desamparo del propio reflejo en la comparación.
Jamás conocí perro tan enamorado de humano, como su Blanquito de usted. Daba igual cuantos miles de mimos le regalara , pues por mí, agradecido , se dejaba querer hasta que volvía usted a entrar en su campo de visión. Encontró la Prima donna su mecenas en los últimos años de su vida …
Quizá por contar con unos cuantos coscorrones y ningún descalabro, no acabo de comprender lo natural ni mucho menos lo divino y por ello me debato entre el deseo de romper- con teoremas irrefutables- las teorías “del grado y del diablo” y la sospecha de saberlas ciertas muy a mi pesar.